Fue ayer cuando desperté de aquel extraño sueño, me asusté por lo que vi, me encontré solo en un mundo irreal, a mi alrededor sólo distinguía a ver tumbas, y mirando hacia lo lejos, veía una luz alumbrado el fin de un camino el cual estaba rodeado de estrellas que parecían apagarse en cualquier instante, cada charco que pisaba me mostraba unas imágenes de mi vida que, casi olvidadas, mi memoria recordó especialmente tristes. Empezó a llover, cada gota de lluvia parecía una puñalada sobre aquellos charcos, cuyas ondas dibujaban las caras de las únicas personas que han sabido ayudarme y entenderme durante mi largo camino hacia el final.
De repente todo cambió, aquella extraña luz se apagó, ahora solo alumbraba aquel tenue brillo de las estrellas. Entre esa confusa oscuridad me pareció ver un ángel, pero era especial, este tenia las alas negras, me lanzó una triste mirada apartando su vista de una vieja y desgastada lápida sobre la que había una vieja foto con una imagen de ojos tristes que me resultaba muy familiar, pero no lograba distinguir quién era. Sin darme cuenta la curiosidad me hacia avanzar poco a poco hacia allí, a cada paso que daba me convencía más de lo que un principio pensé, sí, aquellos ojos de mirada triste y solitaria que mostraba la foto, era yo hace unos años.
Durante unos segundos perdí el conocimiento por aquél extraño impacto, pero al volver a recobrar el sentido vi como me rodeabais, os vi llorar como nunca había visto antes, pidiendo una explicación. Quería gritar, pero algo me lo impedía, cerré los ojos y las lágrimas inundaron mi cara, dejando marcado un pequeño surco sobre ella. Al abrirlos, la sangre de mis venas corría sobre mis manos mientras me desangraba, quería despertar de esa pesadilla y el agradable e impactante sonido de las campanas me llevó hacia aquí, este lugar en el cuál sigo vagando desde entonces, buscando el camino por el que seguir, huyendo de mis miedos y encontrando soledad, mientras sigo caminando hasta que esto acabe, solo una pregunta invade mi cabeza, ¿qué hice para ser así?, ser ese ángel de mirada triste, un ángel negro perdido en el cielo.
La única respuesta que encontré es que no, no era una visión ni un sueño, aquella trágica situación…era mi muerte, ahora estaba inmerso en un continuo sueño, aquel sueño eterno del que nunca despertaré, ese con el que pocos quieren soñar y solo algunos, consiguen disfrutar con su llegada…pero yo todavía no sé que significa para mi, ha sido tan de repente, que tan siquiera sé por que estoy aquí, se que no fui como los demás, pero eso era la razón que me daba fuerzas para levantarme cada mañana, lo que cada día pedía en silencio al acostarme, y por eso me voy tranquilamente, porque cumplí mi deseo de seguir presente en vuestro pensamiento...aunque ahora duerma en el más allá, soñando con la muerte…
Y ahora, mientras mi joven alma intenta escapar de mi débil cuerpo, siento como me desprendo de todo lo que sentí durante este tiempo, todo aquello por lo que fui lo que era…
Ese dolor, se quedará en todo aquel que disfrutó mientras surgían las lágrimas de mis ojos, todo aquel que solo deseaba verme sufrir y que ahora tendrá ese sentimiento de culpabilidad…
La esperanza se irá contigo, tú, que estas leyendo estas líneas, mientras algo se retuerce en tu interior, buscando la explicación al por qué estoy escribiendo esto…
Y dónde ira ese amargo odio, es tan difícil explicarlo, siempre dejando una marca de inconsciencia, de locura y rencor, llegará a quienes lo sientan de verdad, sientan la impotencia de no poder luchar contra sus miedos y desigualdades…
Mi felicidad, lo poco que queda, permanecerá en el recuerdo de quién vio cómo esbozaba mi última y apreciada sonrisa...
Y ya, por último, decirte que…
“Veo venir una dama sonriendo hacia mi, y ¿si esa dama es la muerte, quién tiene miedo a morir?”. (WarCry, Víctor García)
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Hola, ayer encontré tu carta escondida entre tus cosas, ya sé que no te gustaba que tocará tus folios, pero es que era de noche, y te echaba de menos…y sé que no es el mejor momento para dirigirme a ti, pero no quería dejarte ir sin despedirme de ti.
Ya sé que fue tu decisión la que te alejó de aquí, la misma que me impidió decirte adiós a tiempo, pero ahora siento un vacío que no puedo llenar hasta que te sienta a mi lado y como todavía no sé cuando llegará ese momento, he decidido devolverte las líneas que me escribiste.
Sé que no supe apreciar bien tu presencia, nunca te di ninguna muestra de comprensión, aunque sé que tú sabías que lo hacía, era tan…extraño…no poder expresarme ante ti y justo, cuando empezaba a sentirme más a gusto a tu lado, te fuiste sin avisar…
Perdóname por molestarte cada noche, por traerte de nuevo aquí, a este lugar que tanto odiabas, pero es que necesito tenerte cerca, aunque sólo sea en sueños o en mi pensamiento, es que la oscuridad de la noche me asusta, no consigo acomodarme a ella, me acostumbré a verla pasar junto a ti, cerrando los ojos mientras tú me susurrabas al oído aquellos versos que tanto te gustaba escribir, supongo que aunque la luna no alumbrase sólo tu presencia me bastaba para cruzar hasta el nuevo día, y ahora que no estas, no sé que hacer; nunca imaginé que iba a ser de mí cuando tú ya no estuvieses, ahora es cuándo empiezo a darme cuenta de lo eras para mí.
Ni tan siquiera sé cómo decirte adiós, sólo dejaré que al acabar de escribir, las letras que están sobre este texto se consuman lentamente y sus cenizas permanezcan para siempre en tu pensamiento, para que sepas que yo no me olvidé de ti, que cada vez que tu te acuerdes de mi, tengas presente que yo también pienso en ti…
Espero que algún día vuelvas a estar a mi lado, para enseñarme el nuevo día…
Pero…
Déjame acompañarte de la mano hasta allá arriba, déjame darte un beso de despedida, déjame cerrar los ojos y decir adiós, despertar y ver que todo sólo fue un sueño
que, confundido con la realidad, me pareció ser una pesadilla…